19/1/15
Tú, mi hijo.
15/3/13
En la ciudad
10/10/12
26/9/12
17/9/11

6/6/11
La noche de Nochebuena
14/4/11
Escala musical
Dó
nde estabas entonces? Cuando solitaria y tullida cabalgaba por áridos terrenos y la estaca, aun sujeta al corazón, desgastaba el aire que mi pecho apuraba.
Re
conozco que no quiero callar sentimientos, que este temor se detenga, se arrodille ante mí la esperanza. Y proponme perversiones, ilusiones, sorpresas de media tarde que me encantan. Pues tú y yo noctámbulos siempre sobre la cama, embriagados de ron añejo yaceremos hasta mañana.
Mi
afable compañero de carcajadas, mi noche y mi día, mi escalera al cielo, mi jardín y mi flor, mi poeta y las palabras, mi madre y mi padre; mi otro Yo. Perturbado ser de las montañas, que osas penetrar en mis entrañas estremeciendo mi cuero milímetro a milímetro. Acurrúcate conmigo y no te aísles nunca. No lo hagas.
Fa
ltarán eternamente horas en nuestros días. Pasarán constantemente lentas las ausencias. Este hambre voraz de ti que me descontrola, que me atrapa y me despierta. Ya no soy yo la que habla ni la que llora. Ya se abrieron al paso las compuertas. Ya no es más invierno en esta alcoba. Diré esta vez que sí. Psicodélicamente sí, tajantemente sin duda.
Sol
ía pensar que todo era un fracaso. Nacer para sufrir, para plañir una vez por semana. Deprimirse en las esquinas, escribir siempre de condenas. Percibir a la muerte y dialogar con ella. Solía pensar que nada importaba mi vida, que el amor no entraba en mis planes y faltarían siempre las caricias. Si, solía pensar y pienso que eso, excusa del ser humano para procrear, no existía, y yo engañada persistía.
La
mento tras otro, saltaba por los escollos. El precipicio era un abismo negro y no se veía final. A sabiendas del riesgo que corría, saltar y saltar en pie me mantenía. No desistas, continúa. Madre, tú siempre acogiste mi pena, agarraste mi mano y no hubo caída. Suerte o resistencia. Hoy es hoy y las ganas siguen latiendo estridentes.
Si
nceramente, siempre sinceramente. Completamente llena. Caminito de tierra, piedritas que fui tirando. Tú las encontraste un día y seguiste mi rastro. Allí donde se amontonan los tejados, donde callejean los gatos, donde el café se sirve hirviendo y conocen tus pasos.
18/1/11
No queremos ser como los demás
Disconforme con la sociedad, con la mentalidad genérica que nos rodea.
Cada persona es un mundo y aunque muchos parezcan reproducciones idénticas de otros, siempre hay cosas que nos hacen únicos. Yo realmente no se que es estar cuerdo o estar loco. Creo que todos tenemos nuestro punto demente en algunos aspectos, unos más que otros.
Los que somos meditativos, imaginativos, que a veces se nos va la mollera volando a otros sitios y nos dejamos llevar, acostumbramos a considerar asuntos como estos. Nos hacemos miles de preguntas, nos cuestionamos por qué nos sentimos opuestos a los demás, si es que seremos especiales o es que el resto del mundo esta desequilibrado. Como si al no querer ser como el rebaño fuéramos bichos raros o es que algo nos falla.
Yo prefiero hallarme así, a advertir que hago exactamente lo que todos, como una máquina programada, sin eximir mis instintos, mis ganas, mis sueños, mis ideas... no estar cortado por un mismo patrón, ser uno mismo, prescindir de modas pasajeras, sociedades absurdas o típicos tópicos.
Y sobretodo, no abdicar nunca a tus principios.
10/1/11
Verbo sentir

13/12/10
Literalmente
Haciendo camino a la mar con el olor de la lujuria todavía impregnada en los poros. La sensación de los besos escondidos, el sonido de tus pulmones impacientes mandándome callar al borde del abismo. Quiero envolver de ti mi cuerpo, morirme de frío en el arte de las azoteas mientras la ciudad ajetreada no nos deja respirar y la serenidad del anochecer entre tus brazos. He muerto, he levitado, he amado cada gesto, cada rincón, la trama y el desenlace. Te regalo un templo sombrío, para que en alguna barandilla tus labios rocen mis pecados, tu figura exhale dócil el placer de mis encantos y, enredándome en tu cuello, advierta la tensión extrema de tus pantalones.
Y la ruta sigue rumbo al mar. Las nubes se comen pueblos, la música continúa sonando en cada oído, la ventanilla sucia y yo intentando recordar el tacto de tus manos en las mías. El trayecto se hace largo y pesado. Mi único desayuno has sido tú y un billete de vuelta a casa. Qué dulce sería morir con una sobredosis de tu insania, inyectarme tu frenesí en vena y ver las estrellas. Cuatro noches son muy pocas, quiero seguir volviéndome loca y que delires en mi retaguardia, invistiendo al destino en la penumbra. Escupirte blasfemias, profanar el pudor, mancharnos y dejar que esto pase. Hazme flipar, erízame la piel, que esto es un sueño y no quiero despertar.
Anhelo de colores, puñal de tus sudores. Chocolate afrodisiaco, fotograma en blanco y negro, quinientos días juntos que son cuatro noches en tu lecho. Soy un gato en tu tejado, una paloma en tu ventana. Soy lo que fui y no seré nunca. Soy una aventura, fugaz, pasajera, que se estremece en tus gemidos y que no sabe a donde ir.

9/12/10
Mi tiempo. EL.

Es inútil querer entrar donde tienes la entrada vetada. Es en vano el esfuerzo de soñar cosas que nunca pasarán. Es una tontería, puede que esté perdiendo el tiempo pero mi tiempo no vale nada. Mi tiempo ya esta bastante perdido y yo perdida con él. Me siento tan idiota queriendo robar corazones prohibidos, latientes de viva la vida, ajenos al sufrimiento que provoca querer que te desgarren el alma con una mirada, un abrazo, una sonrisa, cuatro palabras. Que me desgarren el alma… que me hagan sentir alguien vivo, grande, único, especial…. No existe, nunca voy a conocerlo, nunca voy a saber que es eso. Nacida para sufrir, parida para llorar un día a la semana, para adorar tu imagen, soñar contigo, morirme de ganas, retorcerme en mi cama y volver a cometer el mismo error.
Eres increíble, produces en mi espasmos de placer, vienes y te vas como si nada, eres sincero, juegas conmigo, disfrutas conmigo, no se quién eres ni a quién estaré esperando pero quiero saberlo. No sé que has hecho en mi, estoy entregada al poder que ejerces en mi, a la fuerza de tus miradas, rasgadas y directas. Haces que se escapen mis latidos de este impúdico cuerpo, me haces pecar, volar, imaginar… eres tú y tú y tú el que ocupa mis segundos, mis evasiones mentales. Ocupas mi tiempo perdido, mi tiempo productivo, mi mente sucia, mi mente tierna. Eres tú y nadie más quién me atraca a mano armada cada día. Quiero saber a que sabe tu piel. Yo sé a que sabe la mía. Es amarga y dulce, alternándose según la estación. Eres inalcanzable, como un pájaro que alza el vuelo, imposible de tener entre las manos. No me pidas que no sienta, es algo que no puedo eludir y perdona a estos instintos florecientes.
4/12/10
Tú. O yo.
Ilusa, ¿qué va a ser de ti a este ritmo? Debe estar escrito en algún lugar, toda tu vida, tu triste vida llena de desengaños y paranoia. Tus aventuras fugaces de niña mala que no es más que un cachorro abandonado en la puta calle. ¿Esperas que llegue tu momento? ¿Qué te ocurra algo? ¡Reacciona!
Los días pasan y sigues ahí sentada. Un Carlos, un Jorge y un puchero para pasar el día entero. No eres tonta, para nada, la triste chica astuta, la llorona de Chavela, la mujer que quisiera Serrat o, simplemente, tú. O yo.

26/5/10
Al otro lado
Perdóname por no saber controlar, por perder la calma y tener miedo. Por equivocarme y fruncir el ceño, por quedarme atrapada en la desconfianza.
No había visto nunca a nadie tan radiante, tan feliz, y me desconcierta. Qué maravilla debe ser vivir en el optimismo y saber estar si algo intenta afligirte la jornada. Me seduce tu capacidad de ver el mundo tan excelente y esa manera que tienes de levantarte cada mañana a carcajadas.
Contigo, aunque me cueste, estoy aprendiendo a valorar que cada día puede ser un gran día, y que no tengo por qué llorar cuando algo me incite a ello.
Cuando te conocí hice la promesa de hacerte feliz, por mucho que tú ya lo fueras en abundancia, y aplicarme a serlo. Perdóname porque a veces no lo consiga. Sabes bien de sobra que no hay nada en este mundo que me complazca tanto como compartir la vida contigo. No te pares a pensar que yo no sea feliz o no este encantada con lo que tengo, sino todo lo contrario.
Pero hoy la ilusión se escondió de nosotros y no la encuentro, me pregunto que estrella dejó de radiar en el cielo de tus ojos, por qué hoy son las noches efímeras y taciturnas. No quiero perder la partida, no quiero dejar las promesas.
14/5/09
Como duele cuando duele
Me duele pensar en mí. Me duele mirar por la ventana y ver pasar la gente. Me duele escuchar música melancólica cuando tengo ganas de llorar. Me duele sentir ese ardor en el músculo más vulnerable de la anatomía. Me duele no haber sido lo que tú esperabas. O que nada fuera lo que yo esperaba. Me duele pensar en la palabra amor, en esa condenada palabra a la que aborrezco tanto, que no puedo ni mirar porque me daña la vista. Como te odio amor, como quisiera que no fueras real, que sólo seas una escusa para que nos poseamos los unos a los otros. Y por ti fui perdiendo ilusiones y sueños. Tiempo y esperanza. Y todavía no se que hacer con este músculo trapero, lleno de tiritas y cicatrices. Lleno de grapas y grietas. Que bombea lentamente, como si fuera a rendirse algún día. Y cuando acaricio mi pecho izquierdo, sintiéndolo ahí dentro, todavía me pregunto cuantas veces más se quebrará. Si habrá solución para esta enfermedad. Que las cicatrices de mi piel quedaron para la infinitud junto a las suyas.
Me duele ser yo la que diga que no y, más aun, cuando me lo dicen a mi. Me duele recordar momentos en los que creí ser feliz. En los que confié y quise que no se fueran nunca. Me duele que hayan tantas cosas que me duelan, y yo que quería ser inmune al dolor. ¿Cuántas veces dije nunca más y volví a caer? Cuantas veces he llorado por un hombre y cuantas por mí. Y yo que quisiera ser como Juan Salvador Gaviota, y perfeccionarme en este vuelo, y volar tan ligera como si no hubiera peso alguno en mi reflexión. Para sentirme libre y ver la playa desde lo más alto. Saltar los peces y cantar las sirenas, mientras los delfines juegan con el mar.
Pero me sigue doliendo todo. La cabeza, el cuello y las piernas también. Aunque para esto último haya antiinflamatorios. Me sigue doliendo escuchar el llanto áspero de las entrañas. Y tener que concienciarme de los fracasos y cerciorarme de tener suficiente espalda para cargar con todos.
orgulloso de que su miedo estuviera bajo control."
Juan Salvador Gaviota
Richard Bach
12/5/09
Temps de pluja

escribir lo que
siento cuando me
muerdo los labios,
cuando miro por
mi ventana y solo veo
edificios
que ocupan todo,
y el cielo se tapa y
me quedo encerrada
en esta habitacion.
Cuando tomo un mate
y arranco todas las hojas en la libreta.
Cuando tengo calor
y me altero.
Nada me convence.
Y el papel sigue en blanco,
sin una palabra o garabato.






