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18/9/12

Carta al comemierdas anónimo

No entiendo como puede haber gente que se divierta mandando mensajitos anónimos a los demás. Alguien que disfrute haciendo algo así debe estar muy enfermo mentalmente o su vida debe ser extremadamente triste. Una persona adulta con dos dedos de frente no hace esas cosas. Respeto cualquier comentario escrito con educación y sobretodo con la identidad visible del que lo escribe. Es justo saber de quién se trata cada opinión, así como yo muestro mis datos. Pero qué cobarde se ha de ser para criticar a los demás sin ni siquiera tener los cojones necesarios para dar la cara. Las personas que hacen este tipo de cosas deben ser  niñatos subnormales vamos, gente más falsa que Judas en la cual es imposible confiar y que se pasan el día rodeado de "amigos" ( porque no saben estar solos) que en realidad pone a caer de un burro a la mínima de cambio cuando no los tiene delante.

Venga tonto/a del culo, mándame otro mensajito diciendo gilipolleces, tienes suerte de que aún no sepa quién eres pero como me entere ya puedes correr, ya. Y te aseguro que haré todo lo posible por averiguarlo. Por cierto, al menos podrías desvelar tu sexo, no? Así sabré si se trata de un hijo o hija de su puta madre!

Otra cosita, tengo más personalidad que tú y toda tu familia, come mierda.

5/9/12

Amigos


Me he topado con mucha gente que parecían ser amigos y sólo eran mierda. De esa gente cabía esperarlo. Pero de ti jamás lo habría imaginado.

Creía que éramos amigos, ya son doce años de los que ahora no veo ninguno. ¿Dónde está el cariño que decías tenerme? No entiendo como del día a la mañana puede cambiar tu actitud, ¿tanto te afecta haberte echado novia?  ¿Que estés enamorado es motivo para dejar de lado a tus amigos? ¿Qué te he hecho yo? Si llevo un año y medio viviendo en el mismo pueblo que tú y no has tenido nunca la iniciativa de llamarme, nunca has tenido ganas de verme y hablar un rato. Ni siquiera me felicitaste el día de mi cumpleaños, tú que nunca te olvidabas de hacerlo.

Estoy muy triste. He tenido otras decepciones estos últimos años pero realmente no me sorprendieron  tanto como esta. Eras un buen amigo, de los que veía sólo en verano pero nunca me fallabas, al que le podía contar cualquier cosa. Me levanto cada mañana pensando en que he perdido a un amigo, y es tanto el dolor y la impotencia que no tengo ganas de nada. Necesito una explicación pero no quiero seguir insistiendo. Ya lo hice y tu contestación fue muy fría y a la defensiva, no entiendo por qué. Porque tus argumentos no tienen sentido. Ahora ni siquiera hay respuesta.

Sólo sé que el cariño que siento no podrá esfumarse como si nada, espero que vuelvas a hablarme algún día, que vuelvas a ser el mismo de siempre, que te des cuenta de lo que estás haciendo y rectifiques, y si tienes algo que decirme, hazlo.

3/7/12

Cenizas en el aire



El tronco, cortado en dos, parecía un moribundo que ansiara respirar. Aunque las dos mitades no estaban del todo separadas –la fuerza de las raíces y la solidez de la base las mantenían ligadas por debajo del suelo-, todo signo de vida estaba destruido: ya no fluía por ellas ni una gota de savia. Las inmensas ramas estaban muertas; las tormentas del próximo invierno les darían el golpe de gracia, derribándolas al suelo. Pese a todo, aún podía decirse que era un árbol; tal vez arruinado y muerto, pero su esencia seguía allí. 

"Hacéis bien en sosteneros una a otra –les dije, como si esos trozos de madera monstruosos fueran seres vivos y pudieran oírme-. Pese a vuestro aspecto herido, negro y derrotado, queda en vosotras algún signo de vida: os mantenéis unidas por las fieles y honestas raíces. Nunca volveréis a tener hojas verdes, los pájaros no anidarán de nuevo en vosotras ni entonarán melodías; el tiempo del  amor y el placer ha terminado, pero al menos no estáis solas: ambas compartís esa decadencia."



Jane Eyre, Charlotte Brontë


Fotografía de Dos aguas (Valencia) tras el incendio .





23/3/12

Jodida pero contenta

A veces me quedo absorta y pienso que para escribir gilipolleces ya tengo este blog, así que hoy voy a escribir alguna de aquellas que se me pasan por la cabeza.

De unos meses a esta parte me han ido ocurriendo episodios de algún tipo de malestar o dolencias. Comenzó con unos dolores de muela horribles, al tiempo unos dolores de cabeza mortales, tipo migraña, acompañado de vómitos y mareos. Más recientemente me empezó a doler la espalda y cuello, tanto que se me cargaba todo de estar sentada un rato.

A causa de tanto sufrimiento y hasta los cojones ya de pasarlo mal, fui al médico. Mi médico de cabecera, que es mujer, me hizo las pruebas pertinentes y sospecho sobre una posible escoliosis. Cita en el hospital para radiografías y, en efecto, una ligera escoliosis, que probablemente fuera la culpable de mis dolores de espalda, cuello y migrañas.

Bien, pues contacto con una fisioterapeuta y osteópata y pido cita con ella. Me dice que pida cita con el traumatólogo porque lo más seguro que necesite llevar plantillas. Hay que joderse. Después de la primera visita, que fue estupendamente, me vengo a pasar unos días a Valencia y a disfrutar del ambiente fallero, ver las mascletaes, tomar unas cervecitas… ñam, ñam. Mi desgracia no había terminado aún, esos días empezaron a dolerme los pies de una manera flipante. Como si el tobillo se me fuera a salir del sitio cada vez que pisaba, de llegar a tener que caminar cojeando del insoportable dolor. En mi segunda cita con la fisio se lo comento, me examina y concluye diciéndome que apoyo mal los pies. Y es por eso que al caminar o estar parada me duele tanto. Estupendo. ¿Algo más?

Después de todo esto, y lo que está por venir, me paro a pensar que cada cierto tiempo me tiene que pasar algo, sino se ve que mi cuerpo no está contento. Con 5 años enfermé de PTI (Púrpura Trombocitopénica Idiopática), una movida vamos. Sabéis de qué va? Es algo así como que el sistema inmunitario crea unos anticuerpos que se pegan a las plaquetas y el bazo los destruye, en definitiva, que de 3.000.000 de plaquetas que debemos tener en el organismo, yo me quedé en 3.000. Un mes ingresada en el hospital y como nueva. Pero no del todo, porque el verano de 2009 me vuelve a salir otro tipo de Púrpura en las piernas. Unas manchas rojas, que se unían entre sí, y que habían empezado siendo como picaduras de mosquito. Acojonante. Sin contar con el veranito que tuve que pasar a base de cremitas, porque me salieron unas manchitas blancas por la espalda, que en principio creían que serían hongos y resultó ser otra de mis enfermedades raras, producida por la bacteria causante del acné. Tócate los cojones.

Pues nada, el percal está así, jodida pero contenta.

6/3/12

La siesta


Abro la ventana y corre el aire fresco, es mediodía y luce un sol espléndido. Me quedo mirando el paisaje, respirando intensamente. Me apetece salir, sacar a pasear a las perras. Es un día cualquiera, uno como ayer y anteayer, pero me apetece la primavera.

Llevamos tanto esperando que llueva, poder despojarse de abrigos y bufandas. Subir alto, tan alto como la montaña ceda, sentir cada piedra bajo el pie, impregnarse con el hálito que la naturaleza nos ofrece, el olor a plantas silvestres, a tierra calada.

Las perras, olfateando todo aquello que se tercie, correteando de aquí para allá, siguen nuestro paso. Se nota que les encanta la sierra, sentirse libres y dichosas por los calmos senderos.

La Sierra de Mariola brinda tantos rincones maravillosos de tanta valiosa importancia, llena de magia, de belleza, de paz, de aromas, por algo fue declarado parque natural. Su flora es muy rica en variedades vegetales, con sus hierbas aromáticas se produce el conocido Herbero, bebida espirituosa a base de licor anisado.

El día transcurre y tranquilamente en casa leo un libro, el sol sigue luciendo y la temperatura baja. La primavera está muy cerca, ya se siente, se respira. Mientras, en la soledad del sofá soy víctima irremediable de la modorra, me dejo llevar.

25/1/12

Desesperanza gris

Son en estos momentos en los que no tengo nada que decir cuando más ganas tengo de escribir. Escribir por escribir, por poder leer mis pensamientos expuestos de alguna forma, porque me paso todo el tiempo pensando y no sé qué hacer con ellos.

Pienso que hay días en los que no tengo ganas de hacer nada. La desesperanza se apodera de mí y viene a visitarme la melancolía. Me siento inútil sin un propósito, me siento vacía sin saber que va a ser de mí. De mí y de todos nosotros. De este país de gilipollas.

Llevo ya dos años sin trabajar y casi se me ha olvidado qué se sentía al hacerlo. A nadie le gusta madrugar para ir al trabajo pero a nadie, menos todavía, le gusta no tener ingresos. Estamos desesperados por encontrar laburo, nos ofrecemos a lo que sea, ya no nos importa arrastrarnos para limpiar la mierda del suelo. Necesitamos la pasta y la necesitamos ya.

Mientras los ricos se hacen más ricos y pagan menos impuestos que los currantes, los políticos nos piden más esfuerzos pero ellos no se bajan el sueldo. La crisis la estamos pagando y sufriendo nosotros, nos siguen tomando el pelo y nos dejamos. Es triste. Es vergonzoso. Es desesperanzador.

Tengo la sierra enfrente, los días que me levanto así necesito caminar, mantener la mente ocupada, respirar el aire fresco y puro de la naturaleza acompañada de mi manada; dos perras y mi camarada de risas y sueños. Él hace más fácil que se me pase la impotencia, sin él sí que estaría completamente perdida y desengañada de todo.

Por suerte hoy no es uno de esos días, todavía luce el sol sobre la vila, es Miércoles y tengo ganas de ver nevar este fin de semana. Todo será mejor que estar sola en casa sin nadie con quién hablar.

10/12/11

Navidades veraniegas




Hace cuatro años por estas mismas fechas vivía en Montevideo. Fue mi primera Navidad veraniega y montar el arbolito y el belén con camisa de tirantes se me hacía raro. Fue toda una experiencia de esas que piensas si volverás a repetir algún día, al igual que me pregunto muchas veces si volveré a pisar el paisito.

En Montevideo hay dos noches en las que el cielo nocturno se ilumina en cada distrito, Nochebuena y Nochevieja. Los vecinos salen a sus calles con gran cantidad de fuegos artificiales y pasadas las doce se dedican a darle rienda suelta a la mecha. Es un soberbio espectáculo, palmeras de luces y truenos asomando en los tejados de cada barriada.

En ese tiempo la gente aprovecha las vacaciones para irse a la playa. Navidades en la playa, ¡qué curioso era! En los supermercados vendían lo mismo que venden en los supermercados de España; gran surtido de panettones, turrones (algunos importados de España, precisamente), polvorones, mantecados… Y con ese calor estival, ¿a quién le apetecía comerse un polvorón?

En realidad, yo soy muy reacia a esas fiestas pero me encantaron las Navidades en Montevideo. Son tan parecidas como distintas a las de aquí. Parecidas porque las tradiciones son las mismas a pesar de la época del año y distintas porque los uruguayos hacen que lo sean. Vivir allí durante cuatro meses me bastó para conocer un poco más a sus habitantes. Gente muy honrada y humilde, tranquila y gentil.

Cada vez que pienso en Uruguay, pienso en lo que aprendí de cada sitio en el que estuve, de cada persona con la que hablé, de la peculiaridad de las calles y la rambla con la puesta de sol llena de personas tomando mate. Pienso con nostalgia y ganas de volver alguna vez, de visitar aquellos lugares que dejé pendientes, y volver a degustar las deliciosas margaritas con dulce de leche.





10/10/11

El barranco y su tren


Casi siempre paso por la carretera del barranco y nunca veo el tren pasar. Cuando éramos pequeños solíamos transitar por ella el último día de Julio o el primero de Agosto, de camino al pueblo. Íbamos a pasar el verano en las vacaciones de nuestro padre y recuerdo que ese tramo del viaje me entusiasmaba, incluso a veces me mareaba. La carretera esta en un barranco de la Vall d’Albaida entre Bocairent y Ontinyent, pueblos valencianos.

Sus poderosas curvas hacían del barranco un tramo peligroso a la vez que divertido y precioso. A mí nunca me gustaba estar en la ventanilla del coche que quedaba al lado del precipicio, daba aquel efecto de que si el coche se caía tu lado sería el peor parado. No llego a calcular las veces que habré viajado por él y nunca, nunca vi el tren pasar.

Ahora, paso mucho más a menudo por el barranco de la Vall, sólo que hoy en día se ve gris y azafranado pues desafortunadamente sufrió los ataques pirómanos de ciertos individuos y ardieron sus árboles y arbustos. Un intencionado incendio que llevaba tras el mucho más que intereses económicos.

Este paraje resulta ser la conexión entre los pueblos que ya nombré. Hoy, vivo entre montañas y calles cuesta arriba, entre la tranquilidad y la fresca temperatura de la sierra de Mariola. Y entre idas y venidas, de aquí para allá, siempre suelo pasar por este entrañable despeñadero. Y nunca, de verdad, nunca consigo ver el tren pasar.

17/3/11

m'estimes?


Desapareixeran els besos, les paraules i les mirades, aquelles mirades despistades. Ja no hi haurà més frec pell a pell. I tantes coses.

Pot ser que si. Pot ser m’estic enganyant. Els meus laments s’han assecat i no em dóna la gana plorar més. Vaig escollir aquest camí i no serà per molt temps, però es meu. I ara qué… ¿com fer com si res? ¿amics? ¿Què és això? ¿Perdre els besos, les paraules, les mirades?

D’acord, no seré egoísta. Està bé, actuaré com a tal, com si mai haguerem dormit junts fins a trobar-nos, com si mai m’hagueres dit “m’estimes?”. Et miraré solament com això, anul.lant aquestes ganes que queden de tu.




Ilustración propia

23/1/11

Cine de autor




Historias cinematográficas en las que el final nunca es el esperado. Nuestra historia pudo ser el mejor guión de cualquier película de autor. A veces tuve ganas de escribir sobre ella, pero nunca encontraba las palabras correctas. Quizás hoy tampoco las encuentre y todo esto termine en la papelera, no sé ¿Cómo empezar a contar lo que para mi no esta del todo claro?

Siempre tuve la impresión de que no eras real, que serías un producto imperfecto de mi imaginación. Y, ciertamente, creo que fue eso lo que me volvió loca. Todavía hoy dudo que seas tú y no una imagen proyectada por mis frustraciones e ilusiones. Una diapositiva de mis deseos mayor guardados, el prototipo de hombre que te deja caramelos en el camino y, de repente, se esconde tras un matorral para encontrarte perdida en la inmensidad del bosque. Perdida. Así me hallé cuando te fuiste.

Éramos tan jóvenes, contaríamos quince años por aquel entonces. No sé si fue casualidad o una causalidad del destino, pero llegaste a mi vida una noche de viernes de aquel año. Baja en defensas, con el corazón malherido, falta de cariño… no sé como me encontraste pero me sentí tuya en el primer momento en que te vi. Tus miradas escurridizas se clavaban en mi retina y de ningún modo pude sacarlas de ahí. La cerveza hizo el resto y me enamoré de ti.

Así fue. Llegaron los poemas, los sentimientos, el amor no correspondido… o que yo creía no corresponderse con el mío. Las lágrimas, la desesperanza, el desconsuelo de una adolescente que ha vuelto a caer en ese lazo del que luego nunca podemos escapar, hasta el día que la parca nos haga la visita. Lo que no sé bien es cómo perdí tu rastro. Un día desapareciste y no supe nada más de ti. Bye, bye my dear. Adieu, mon amour…

¿Cuántos fueron? Cinco años los que transcurrieron hasta que regresaste. Hasta que volviste a formar parte de mi vida. Cinco años en los que creí haberte olvidado, en los que cada uno tuvo sus historias y creímos habernos olvidado. No fue real. No fue cierto. Jamás me había podido olvidar de ti. ¿Cómo? A este tipo de amores nunca se les llega a olvidar. Y te juro que en absoluto podría haber tan sólo imaginado lo que después iba a suceder.

Quisiste demostrarme que las ganas son capaces de guardarse en un rincón de nuestro cuerpo y mantenerse vivas con el paso de los años. Que si uno quiere y pretende algo firmemente, es capaz de conservarlo cálidamente durante el tiempo que fuese necesario. Y que si esto nunca hubiera ocurrido, probablemente hubieran seguido ahí escondidas esas marcas.

¿Realmente fui tuya? ¿O me sentí tuya? ¿Fuiste mío o me pareció? Me lo pregunté en aquel entonces pero desistí de cuestionarme más inútilmente. A ti nunca había que preguntarte nada, tú eres un ave solitaria, siempre sumergido en el inframundo. Y te volví a perder. Con la más bonita e insólita de las despedidas. De esta manera desapareciste de nuevo de mis días, de mis sueños, de mis manos, pero nunca y jamás de mi recuerdo.

Tiempo de silencio, años de incertidumbre, de idas y venidas. Te encontré en dónde temía volver a encontrarte. Pero ya nada era lo mismo, las cosas habían cambiado. O eso creía yo. Nunca supe por donde cogerte, nunca supe como hablar contigo, como expresarme, por no asustarte y volver a extraviarte. Pero no brotaban las palabras entre nosotros. El abismo era más pequeño incluso que nuestras conversaciones, que ni siquiera existían. Y sin más te me escabulles nuevamente. Qué manera de enloquecerme, de herirme, de no saber lo que querías, de no demostrarme nada de lo que un día dijiste. Pues bien, ahí te quedas, donde tú elijas quedarte. En tu sitio, en tu guarida, protegiéndote de mi y de todos. No iba a ser yo la que te suplicara. Querías borrarme de tú vida o intentarlo y no lo conseguías.

Y mira como serán las cosas para que posteriormente a tus ausencias vuelva a toparme contigo otra noche de viernes. Quizá a la misma hora aunque no en el mismo sitio. Y resulte ese pedazo de mí siendo tuyo, como siempre lo ha sido.

10/1/11

Verbo sentir



Contaban las tres de la madrugada y no había nada más que dos figuras sobre la cama. Sumidos en la penumbra del televisor los dos cuerpos sentían, acariciaban piel ajena, cerraban los ojos, callaban. Contaban las tantas de un viernes cualquiera y sólo el suspiro de sus alientos era la conversación que mantenían.

El calor que desprendían neutralizaba el frío de la casa. Ella posaba la cabeza en su hombro y pensaba: Nunca me habían tocado así. Mi cuerpo ahora es suyo, me palpa, me percibe. Él, quizás en una postura similar, no decía nada y parecía no pensar. Apenas dejándose llevar, no cesaban sus manos inquietas. Su cuerpo parecía un mapa por explorar, un tesoro por descubrir, o tal vez, el nirvana escondido entre las ruinas de su cerebro tocado.

Podrían haber transcurrido diez minutos o diez años. Eternos, confundiéndose en la oscuridad, flotando lejos de aquel espacio semi-vacío. Fuera de ellos ya nada existía, el vínculo se había cerrado, la luna estaba escondida y no se oía más que el latir de sus corazones.

22/11/10

Al lío




Fotografía de Internet

20/9/10

Ultimo día de verano

Tengo tan pocas cosas que contar que he dejado abandonado esto. No se si tengo pocas cosas que contar o que no me sale ninguna. No siento ganas de ponerme a escribir, pero siento que esto que tenia al día lo he dejado de lado.

Lo primero es lo primero. El equilibrio mental, la salud, la felicidad, el amor… no se si tendré realmente todo eso, me faltan algunas cosas, que son muy importantes. Esto me ayudaba a desahogarme, a soltar todo lo que llevaba dentro y leerlo para darme cuenta. Todo me resulta tan complicado a veces, y otras tengo la esperanza que todo mejorará. ¡No sé que pensar!

No me puedo quejar, aunque todos nos quejamos, por una cosa o por otra. Tengo de todo menos trabajo, je je (somos tantos hoy en día). Pero tengo cierta tendencia a complicarme la vida con algunas cosas, y creo que ha sido desde siempre. ¿Será que lo fácil y lo común me aburre? ¿O que lo veo tan normal que quiero algo diferente? Lo pienso y la verdad que no. Me voy haciendo mayor y ya no quiero ciertas aventuras! Sentar la cabeza, ¿no? Je je… Me da tanto respeto hacerme mayor, se vienen las peores preocupaciones de la vida, ¡pero hay que asumirlas che! No entiendo la gente que le tiene miedo al compromiso, al convertirse en adulto, al asumir que ya no somos niños… y aun así muchos seguimos mantenidos por nuestros padres, ¿verdad? Je je…

Uff… sabéis, ya tengo ganas de que llegue el invierno.

9/6/10

Año bisiesto



-Se me ha olvidado una cosa -dijo. Le dió un beso y se marchó.

Nunca más volvió a verle.




27/1/10

(...)


Empezará a nevar por quinta vez en las montañas y no estaremos juntos. Volverá el frío a entumecer mis manos y seguirá doliendo esta espesa ausencia irremediable. Asomará el alba con paisaje níveo y el agua de las calles se transformará en hielo.

En pocos días el pueblo transmutará sus calles que se colmarán de luces y música, la muchedumbre cambiará sus atuendos y la juventud brindará su lado más jaranero mientras la senectud venera al patrón. Moros y cristianos lucirán sus trajes y brillarán sus miradas palpitantes, desfilando orgullosos al son de las marchas. El espíritu festero radiante de emoción.

Y, pasado todo el bochinche, el sosiego reinará la villa. Descansarán sus almas agotadas de tanto festejo, retomará su ritmo la vida apacible. Entretanto, alguien desviará su camino hacía la urbe y me encontrará alegre, feliz de volver a verlo. Besaré sus labios, tomaré sus manos, siempre cálidas aún con este frío, y dedicaré mi primera sonrisa del día a sus ojos verde-azulados:

- Te echaba de menos.

26/1/10

Gilipolleces

Me propuse escribir aun con este mal estar general. Un resfriado mal curado que va y viene, unas ganas tremendas de quedarme metida en la cama con este frio, tomar un timonet caliente o ver alguna película de Chaplin. Ese sería un buen plan para esta tarde lluviosa.

No sé cuantos paquetes de Kleenex habré usado, pero debo tener la piel de la nariz enrojecida de tanto frotar. Incluso empieza a dañarme la vista la luz del monitor.

En casa no se escucha la televisión de fondo, son la 13:02 y todavía no he comido. No tengo demasiada hambre tampoco. Solamente hago que estornudar y pensar. Estornudar y pensar. Tenía que haber ido al Ayuntamiento pero lo dejaré para mañana. Suena el teléfono, quién será ahora? Se que para mi no es, porque quién va a querer llamar a una enferma?

A veces me pregunto por que nos gusta tanto dramatizar. Habrá gente que diga que no, pero miente. A todos nos gusta dramatizar, sea en lo que sea, todos hemos dramatizado alguna vez. Hasta los futbolistas. Tíos que están forrados, que están en buena forma y por una patadita de nada se tiran al suelo a lloriquear, pero a los dos minutos se levantan como si nada y siguen jugando.

Me he tomado la fiebre y no tengo. Recuerdo cuando era niña y todavía iba al colegio, tener fiebre resultaba ser bueno porque así no ibas al colegio. Unas décimas y tu madre te decía, tienes fiebre, llamaré al colegio. Y te pasabas el día en casa, jugando o viendo la tele o durmiendo… Hoy con la edad que tenemos, si tienes unas décimas de fiebre te toca ir al curro igual, y si ahí empeoras entonces te mandan a casa. Pero aunque estés moqueando y estornudando sin parar, el trabajo es el trabajo!

La verdad es que si.

22/11/09

Chucky


Hoy hace un año desde que te fuiste. Ha pasado el año casi sin darnos cuenta y nos hemos acordado de ti todos los días.

Como habrás podido comprobar tenemos una perrita en casa. Al poco de irte llegó ella, para llenar el vacio que tú nos dejaste. Pero no para ocupar tu lugar. Porque tu siempre serás el hermanito pequeño que nosotros teníamos. Gruñón y pasota, a diferencia de Nuca, que es mimada, consentida y delicadita. Hace muchas cosas como tú. Siempre decimos que debes haberle contado algún truquito que otro.

Tengo una foto tuya en mi habitación, para que no se me olvide nunca como era tu carita y el color de tu pelaje. Para sentirte vivo como si nunca hubieras dejado de corretear por la casa. Y tu ladrido siga clavado en nuestra cabeza, como cuando alguien llamaba al timbre.

Dejaste de sufrir un 22 de Noviembre de 2008. Y ese día jamás lo olvidaré. Aunque creí que lo pasaría peor, pero la llegada de la enana me ayudó mucho para no estar triste.

Me quedo tranquila y contenta pensando que, allá donde estés, estarás siempre bien y feliz. Jugando con otros amigos, mirándonos atentamente y recordándonos como nosotros te recordamos a ti. Y sin olvidar todo el cariño que te dimos y te seguiremos dando, aunque ya no estés físicamente.

  • ¡Te queremos Chucky!

20/7/09

Boca - i - Rent





Y aqui te escondes tú. Cien kilometros, menos incluso. Casas viejas, barrios medievales, bares con vicio y cubatas de ron. Oigo la musica del próximo sábado. Perdamos la conciencia, la verguenza, el tiempo. Estais todos invitados.

8/7/09

Felicidad, que bonito nombre tienes



Es muy difícil negarse a la dulzura de una sonrisa llena de alegría y verdad como la tuya. Es muy difícil decirte que no cuando me miras con esos ojos y en tu mirada entiendo el deseo y la curiosidad. Es muy difícil pero es que tampoco quiero rechazar nada de lo que tú me das.

Me estaba levantando, poco a poco, de una paliza en la que creía haber muerto. Tú me diste la mano y me ayudaste a levantar, me sacudiste la ropa, lavaste mi cara, me diste de comer, me abriste los brazos y sentí tu calor. Creí haber perdido la partida definitiva, que no volvería a sonreír. Ni a creer que soy feliz, ni por un momento. Pues es efímera la felicidad. Ojala pudiera saber con certeza que fuera para siempre.

Me conformo con tenerte, respirar el mismo aire que tú respiras, entendernos y no soltarnos nunca la mano. No quiero pensar en nada más que en cada minuto que vivo en este mundo, en cada minuto que paso a tu lado. Seguir riéndonos como nos reímos. Hoy veo la puerta de mi esperanza un poco mas abierta.

Gracias.

24/6/09

Vasculitis leucocitoclástica

"Pies para que os quiero si tengo alas para volar" - dijo una mexicana postrada en su cama.

Mis pies se elevan del cielo, no siento la gravedad de mi conciencia, no siento el peso de mis miedos, solo siento el dolor de mis piernas. Mis piernas que estan rodeadas de un cielo estrellado, de mas de cincuenta manchas rojas que decoran mis pantorrillas.

Algunas se unen entre si formando figuras irregulares, cual perro dalmata. Algunos son tan solo pequeños puntitos, como picaduras de mosquito. El dolor ha disminuido pero me siento tranquila y feliz. Te tengo a ti que me cuidas, con eso me basta para no dejar de sonreir.


No es nada grave, no morire, o eso creo. Eso me han dicho los doctores. Mi enfermedad tiene nombres y apellidos y ahora me pertenece, pero no por mucho tiempo.

Mucha mala vida, mala vida y buenas compañias. Me cuidare, me curare. Todo es cuestion de tiempo.