
18/1/11
No queremos ser como los demás
Disconforme con la sociedad, con la mentalidad genérica que nos rodea.
Cada persona es un mundo y aunque muchos parezcan reproducciones idénticas de otros, siempre hay cosas que nos hacen únicos. Yo realmente no se que es estar cuerdo o estar loco. Creo que todos tenemos nuestro punto demente en algunos aspectos, unos más que otros.
Los que somos meditativos, imaginativos, que a veces se nos va la mollera volando a otros sitios y nos dejamos llevar, acostumbramos a considerar asuntos como estos. Nos hacemos miles de preguntas, nos cuestionamos por qué nos sentimos opuestos a los demás, si es que seremos especiales o es que el resto del mundo esta desequilibrado. Como si al no querer ser como el rebaño fuéramos bichos raros o es que algo nos falla.
Yo prefiero hallarme así, a advertir que hago exactamente lo que todos, como una máquina programada, sin eximir mis instintos, mis ganas, mis sueños, mis ideas... no estar cortado por un mismo patrón, ser uno mismo, prescindir de modas pasajeras, sociedades absurdas o típicos tópicos.
Y sobretodo, no abdicar nunca a tus principios.
10/1/11
Verbo sentir

18/12/10
Un sol
Mi corazón es como un dios sin lengua,
mudo se está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique mi desierto
y me haga brotar ramas sensitivas,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el espíritu sombrío
de cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.
A. Storni
13/12/10
Literalmente
Haciendo camino a la mar con el olor de la lujuria todavía impregnada en los poros. La sensación de los besos escondidos, el sonido de tus pulmones impacientes mandándome callar al borde del abismo. Quiero envolver de ti mi cuerpo, morirme de frío en el arte de las azoteas mientras la ciudad ajetreada no nos deja respirar y la serenidad del anochecer entre tus brazos. He muerto, he levitado, he amado cada gesto, cada rincón, la trama y el desenlace. Te regalo un templo sombrío, para que en alguna barandilla tus labios rocen mis pecados, tu figura exhale dócil el placer de mis encantos y, enredándome en tu cuello, advierta la tensión extrema de tus pantalones.
Y la ruta sigue rumbo al mar. Las nubes se comen pueblos, la música continúa sonando en cada oído, la ventanilla sucia y yo intentando recordar el tacto de tus manos en las mías. El trayecto se hace largo y pesado. Mi único desayuno has sido tú y un billete de vuelta a casa. Qué dulce sería morir con una sobredosis de tu insania, inyectarme tu frenesí en vena y ver las estrellas. Cuatro noches son muy pocas, quiero seguir volviéndome loca y que delires en mi retaguardia, invistiendo al destino en la penumbra. Escupirte blasfemias, profanar el pudor, mancharnos y dejar que esto pase. Hazme flipar, erízame la piel, que esto es un sueño y no quiero despertar.
Anhelo de colores, puñal de tus sudores. Chocolate afrodisiaco, fotograma en blanco y negro, quinientos días juntos que son cuatro noches en tu lecho. Soy un gato en tu tejado, una paloma en tu ventana. Soy lo que fui y no seré nunca. Soy una aventura, fugaz, pasajera, que se estremece en tus gemidos y que no sabe a donde ir.

9/12/10
Mi tiempo. EL.

Es inútil querer entrar donde tienes la entrada vetada. Es en vano el esfuerzo de soñar cosas que nunca pasarán. Es una tontería, puede que esté perdiendo el tiempo pero mi tiempo no vale nada. Mi tiempo ya esta bastante perdido y yo perdida con él. Me siento tan idiota queriendo robar corazones prohibidos, latientes de viva la vida, ajenos al sufrimiento que provoca querer que te desgarren el alma con una mirada, un abrazo, una sonrisa, cuatro palabras. Que me desgarren el alma… que me hagan sentir alguien vivo, grande, único, especial…. No existe, nunca voy a conocerlo, nunca voy a saber que es eso. Nacida para sufrir, parida para llorar un día a la semana, para adorar tu imagen, soñar contigo, morirme de ganas, retorcerme en mi cama y volver a cometer el mismo error.
Eres increíble, produces en mi espasmos de placer, vienes y te vas como si nada, eres sincero, juegas conmigo, disfrutas conmigo, no se quién eres ni a quién estaré esperando pero quiero saberlo. No sé que has hecho en mi, estoy entregada al poder que ejerces en mi, a la fuerza de tus miradas, rasgadas y directas. Haces que se escapen mis latidos de este impúdico cuerpo, me haces pecar, volar, imaginar… eres tú y tú y tú el que ocupa mis segundos, mis evasiones mentales. Ocupas mi tiempo perdido, mi tiempo productivo, mi mente sucia, mi mente tierna. Eres tú y nadie más quién me atraca a mano armada cada día. Quiero saber a que sabe tu piel. Yo sé a que sabe la mía. Es amarga y dulce, alternándose según la estación. Eres inalcanzable, como un pájaro que alza el vuelo, imposible de tener entre las manos. No me pidas que no sienta, es algo que no puedo eludir y perdona a estos instintos florecientes.
4/12/10
Tú. O yo.
Ilusa, ¿qué va a ser de ti a este ritmo? Debe estar escrito en algún lugar, toda tu vida, tu triste vida llena de desengaños y paranoia. Tus aventuras fugaces de niña mala que no es más que un cachorro abandonado en la puta calle. ¿Esperas que llegue tu momento? ¿Qué te ocurra algo? ¡Reacciona!
Los días pasan y sigues ahí sentada. Un Carlos, un Jorge y un puchero para pasar el día entero. No eres tonta, para nada, la triste chica astuta, la llorona de Chavela, la mujer que quisiera Serrat o, simplemente, tú. O yo.

22/11/10
20/9/10
Ultimo día de verano
Tengo tan pocas cosas que contar que he dejado abandonado esto. No se si tengo pocas cosas que contar o que no me sale ninguna. No siento ganas de ponerme a escribir, pero siento que esto que tenia al día lo he dejado de lado.
Lo primero es lo primero. El equilibrio mental, la salud, la felicidad, el amor… no se si tendré realmente todo eso, me faltan algunas cosas, que son muy importantes. Esto me ayudaba a desahogarme, a soltar todo lo que llevaba dentro y leerlo para darme cuenta. Todo me resulta tan complicado a veces, y otras tengo la esperanza que todo mejorará. ¡No sé que pensar!
No me puedo quejar, aunque todos nos quejamos, por una cosa o por otra. Tengo de todo menos trabajo, je je (somos tantos hoy en día). Pero tengo cierta tendencia a complicarme la vida con algunas cosas, y creo que ha sido desde siempre. ¿Será que lo fácil y lo común me aburre? ¿O que lo veo tan normal que quiero algo diferente? Lo pienso y la verdad que no. Me voy haciendo mayor y ya no quiero ciertas aventuras! Sentar la cabeza, ¿no? Je je… Me da tanto respeto hacerme mayor, se vienen las peores preocupaciones de la vida, ¡pero hay que asumirlas che! No entiendo la gente que le tiene miedo al compromiso, al convertirse en adulto, al asumir que ya no somos niños… y aun así muchos seguimos mantenidos por nuestros padres, ¿verdad? Je je…
Uff… sabéis, ya tengo ganas de que llegue el invierno.
9/6/10
Año bisiesto
26/5/10
Al otro lado
Perdóname por no saber controlar, por perder la calma y tener miedo. Por equivocarme y fruncir el ceño, por quedarme atrapada en la desconfianza.
No había visto nunca a nadie tan radiante, tan feliz, y me desconcierta. Qué maravilla debe ser vivir en el optimismo y saber estar si algo intenta afligirte la jornada. Me seduce tu capacidad de ver el mundo tan excelente y esa manera que tienes de levantarte cada mañana a carcajadas.
Contigo, aunque me cueste, estoy aprendiendo a valorar que cada día puede ser un gran día, y que no tengo por qué llorar cuando algo me incite a ello.
Cuando te conocí hice la promesa de hacerte feliz, por mucho que tú ya lo fueras en abundancia, y aplicarme a serlo. Perdóname porque a veces no lo consiga. Sabes bien de sobra que no hay nada en este mundo que me complazca tanto como compartir la vida contigo. No te pares a pensar que yo no sea feliz o no este encantada con lo que tengo, sino todo lo contrario.
Pero hoy la ilusión se escondió de nosotros y no la encuentro, me pregunto que estrella dejó de radiar en el cielo de tus ojos, por qué hoy son las noches efímeras y taciturnas. No quiero perder la partida, no quiero dejar las promesas.
8/5/10
dudo de esta buena suerte
21/3/10
Floreciendo
7/3/10
Monochrome

Nunca es demasiado tarde para soñar con angelitos. Nunca somos lo suficientemente adultos para dejar de querer jugar con los juguetes de nuestra vida. Dentro de nosotros siempre estarán aquellos niños desaparecidos que vemos en fotografías monochrome.
El paso del tiempo nos obliga a cambiar de mentalidad, el cambio físico de nuestro cuerpo, el tamaño, el vello en lugares insospechados sin venir a cuento. El cambio de voz, el aumento de pecho, las enfermedades asociadas a la edad, los filamentos plateados que surgen entre la maraña de nuestro cabello.
Nacemos incapaces, dependientes, inofensivos e indefensos, débiles, delicados. Y volvemos a la infancia cuando entramos en la tercera edad. Volveremos a ser incapaces, dependientes, inofensivos e indefensos, débiles, delicados (y un poco más de renegones), para retornar de donde vinimos, de la nada. Al agujero negro, a las llamas. Al más allá, lo desconocido, la muerte que no es nada y que lo es todo. La eternidad.
La eternidad que serán nuestros rostros impresos sobre papel.
16/2/10
Contigo
Mi tierra eres tú.
¿Mi gente?
Mi gente eres tú.
El destierro y la muerte
para mí están adonde
no estés tú.
¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?
27/1/10
(...)
Empezará a nevar por quinta vez en las montañas y no estaremos juntos. Volverá el frío a entumecer mis manos y seguirá doliendo esta espesa ausencia irremediable. Asomará el alba con paisaje níveo y el agua de las calles se transformará en hielo.
En pocos días el pueblo transmutará sus calles que se colmarán de luces y música, la muchedumbre cambiará sus atuendos y la juventud brindará su lado más jaranero mientras la senectud venera al patrón. Moros y cristianos lucirán sus trajes y brillarán sus miradas palpitantes, desfilando orgullosos al son de las marchas. El espíritu festero radiante de emoción.
Y, pasado todo el bochinche, el sosiego reinará la villa. Descansarán sus almas agotadas de tanto festejo, retomará su ritmo la vida apacible. Entretanto, alguien desviará su camino hacía la urbe y me encontrará alegre, feliz de volver a verlo. Besaré sus labios, tomaré sus manos, siempre cálidas aún con este frío, y dedicaré mi primera sonrisa del día a sus ojos verde-azulados:
- Te echaba de menos.
26/1/10
Gilipolleces
Me propuse escribir aun con este mal estar general. Un resfriado mal curado que va y viene, unas ganas tremendas de quedarme metida en la cama con este frio, tomar un timonet caliente o ver alguna película de Chaplin. Ese sería un buen plan para esta tarde lluviosa.
No sé cuantos paquetes de Kleenex habré usado, pero debo tener la piel de la nariz enrojecida de tanto frotar. Incluso empieza a dañarme la vista la luz del monitor.
En casa no se escucha la televisión de fondo, son la 13:02 y todavía no he comido. No tengo demasiada hambre tampoco. Solamente hago que estornudar y pensar. Estornudar y pensar. Tenía que haber ido al Ayuntamiento pero lo dejaré para mañana. Suena el teléfono, quién será ahora? Se que para mi no es, porque quién va a querer llamar a una enferma?
A veces me pregunto por que nos gusta tanto dramatizar. Habrá gente que diga que no, pero miente. A todos nos gusta dramatizar, sea en lo que sea, todos hemos dramatizado alguna vez. Hasta los futbolistas. Tíos que están forrados, que están en buena forma y por una patadita de nada se tiran al suelo a lloriquear, pero a los dos minutos se levantan como si nada y siguen jugando.
Me he tomado la fiebre y no tengo. Recuerdo cuando era niña y todavía iba al colegio, tener fiebre resultaba ser bueno porque así no ibas al colegio. Unas décimas y tu madre te decía, tienes fiebre, llamaré al colegio. Y te pasabas el día en casa, jugando o viendo la tele o durmiendo… Hoy con la edad que tenemos, si tienes unas décimas de fiebre te toca ir al curro igual, y si ahí empeoras entonces te mandan a casa. Pero aunque estés moqueando y estornudando sin parar, el trabajo es el trabajo!
La verdad es que si.
15/1/10
Somnolencia
La noche absorvió todas mis fuerzas y me siento débil,
sentada en esta silla escucho la suave melodia de un piano,
voy a relajarme esta vez.
Cierro los ojos y me dejo llevar a una dimensión que sólo existe en mi cabeza.
No es posible estar alegre todos los días, no puedo.
Hay dias que solamente basta un motivo para la tristeza;
el sonido fuerte del viento arrancando las palmeras,
palabras manchadas ofensivamente escritas,
ausencias que se hacen visibles...
y suena un violin,
acaricio mis dedos, pienso;
¿qué haré mañana?
lápices de colores sobre mi mesa desordenada,
mis manos han trabajado hoy,
papeles, aplausos, somnolencia.
Quizá he pasado demasiado tiempo aqui sentada,
y ya no se diferenciar si estoy despierta o sigo dormida.
Una servidora dice adiós,
ojalá no sueñe esta vez que te he perdido,
quiero tenerte a mi lado cuando despierte,
prometeme que no te marcharás.
26/11/09
Créeme
Créeme si te digo que me siento como un pájaro volando
cuando paseo a tu lado por el estrecho camino.
Y el aire limpio de las montañas
me regala soplos purificantes de oxigeno fresco.
Créeme si te cuento que soñé contigo antes de encontrarte,
y que esperé ansiosa que llegara el dia aquel.
Créeme porque no te miento, que adoro cada mañana fría
y encender la estufa a los pies.
Los halagos de la tarde,
la serenidad del pueblo y las noches cálidas piel con piel.
Créeme porque nunca tuve tantas ganas de ser la dueña de mi casa,
de reír y llorar o acostarme a las once,
de tender la ropa o contar monedas,
de ser feliz.
Créeme, todo lo que siento lo escribo en cinco estrofas,
pues no necesito mil versos libres para que, finalmente, me creas.
22/11/09
Chucky
Hoy hace un año desde que te fuiste. Ha pasado el año casi sin darnos cuenta y nos hemos acordado de ti todos los días.
Como habrás podido comprobar tenemos una perrita en casa. Al poco de irte llegó ella, para llenar el vacio que tú nos dejaste. Pero no para ocupar tu lugar. Porque tu siempre serás el hermanito pequeño que nosotros teníamos. Gruñón y pasota, a diferencia de Nuca, que es mimada, consentida y delicadita. Hace muchas cosas como tú. Siempre decimos que debes haberle contado algún truquito que otro.
Tengo una foto tuya en mi habitación, para que no se me olvide nunca como era tu carita y el color de tu pelaje. Para sentirte vivo como si nunca hubieras dejado de corretear por la casa. Y tu ladrido siga clavado en nuestra cabeza, como cuando alguien llamaba al timbre.
Dejaste de sufrir un 22 de Noviembre de 2008. Y ese día jamás lo olvidaré. Aunque creí que lo pasaría peor, pero la llegada de la enana me ayudó mucho para no estar triste.
Me quedo tranquila y contenta pensando que, allá donde estés, estarás siempre bien y feliz. Jugando con otros amigos, mirándonos atentamente y recordándonos como nosotros te recordamos a ti. Y sin olvidar todo el cariño que te dimos y te seguiremos dando, aunque ya no estés físicamente.
- ¡Te queremos Chucky!
12/11/09
Suspirando II...

Me desahogo llorando un poco. Echando de menos y sintiéndome vacía en la soledad de mi cama. O sintiéndome sola en el vacio de mi cama. Da igual. El tema es que sigo cogiendo el tren cada martes para alejarme de ti. Y la distancia no es grande, ni mediana. Es más bien pequeña. Pero las horas muertas son eternas. ETERNAMENTE ETERNAS…. Y jodidamente aburridas y tristes.
Puedo buscar ideas para no pensar. Para no pensar en general, porque no quiero dejar de pensar en ti. Puedo buscar ideas, de hecho las encuentro, puedo encontrarlas. Dibujo, hago bocetos, encargos que tengo. Puedo hacer tareas de la casa, ordenar mi habitación. Aprender a preparar brownies. Pero aun así, el día tiene demasiadas horas cuando no estoy contigo. Curiosamente tiene muy pocos cuando dormimos juntos.
Y la historia se repite, semana tras semana. Y la historia puede cambiar un día. El día que tenga algo que hacer y tenga que dejar de verte cuando quiera. Y volver a pasar por lo mismo. Pero sin dejar de quererte ni un segundo. Porque siempre te voy a estar tan agradecida de que estés a mi lado, de que sientas eso por mí y de todas y cada una de las cosas que estoy ahora mismo pensando.



