31/5/12
Mis nuevas adquisiciones
23/3/12
Jodida pero contenta
A veces me quedo absorta y pienso que para escribir gilipolleces ya tengo este blog, así que hoy voy a escribir alguna de aquellas que se me pasan por la cabeza.
De unos meses a esta parte me han ido ocurriendo episodios de algún tipo de malestar o dolencias. Comenzó con unos dolores de muela horribles, al tiempo unos dolores de cabeza mortales, tipo migraña, acompañado de vómitos y mareos. Más recientemente me empezó a doler la espalda y cuello, tanto que se me cargaba todo de estar sentada un rato.
A causa de tanto sufrimiento y hasta los cojones ya de pasarlo mal, fui al médico. Mi médico de cabecera, que es mujer, me hizo las pruebas pertinentes y sospecho sobre una posible escoliosis. Cita en el hospital para radiografías y, en efecto, una ligera escoliosis, que probablemente fuera la culpable de mis dolores de espalda, cuello y migrañas.
Bien, pues contacto con una fisioterapeuta y osteópata y pido cita con ella. Me dice que pida cita con el traumatólogo porque lo más seguro que necesite llevar plantillas. Hay que joderse. Después de la primera visita, que fue estupendamente, me vengo a pasar unos días a Valencia y a disfrutar del ambiente fallero, ver las mascletaes, tomar unas cervecitas… ñam, ñam. Mi desgracia no había terminado aún, esos días empezaron a dolerme los pies de una manera flipante. Como si el tobillo se me fuera a salir del sitio cada vez que pisaba, de llegar a tener que caminar cojeando del insoportable dolor. En mi segunda cita con la fisio se lo comento, me examina y concluye diciéndome que apoyo mal los pies. Y es por eso que al caminar o estar parada me duele tanto. Estupendo. ¿Algo más?
Después de todo esto, y lo que está por venir, me paro a pensar que cada cierto tiempo me tiene que pasar algo, sino se ve que mi cuerpo no está contento. Con 5 años enfermé de PTI (Púrpura Trombocitopénica Idiopática), una movida vamos. Sabéis de qué va? Es algo así como que el sistema inmunitario crea unos anticuerpos que se pegan a las plaquetas y el bazo los destruye, en definitiva, que de 3.000.000 de plaquetas que debemos tener en el organismo, yo me quedé en 3.000. Un mes ingresada en el hospital y como nueva. Pero no del todo, porque el verano de 2009 me vuelve a salir otro tipo de Púrpura en las piernas. Unas manchas rojas, que se unían entre sí, y que habían empezado siendo como picaduras de mosquito. Acojonante. Sin contar con el veranito que tuve que pasar a base de cremitas, porque me salieron unas manchitas blancas por la espalda, que en principio creían que serían hongos y resultó ser otra de mis enfermedades raras, producida por la bacteria causante del acné. Tócate los cojones.
Pues nada, el percal está así, jodida pero contenta.
6/3/12
La siesta
Abro la ventana y corre el aire fresco, es mediodía y luce un sol espléndido. Me quedo mirando el paisaje, respirando intensamente. Me apetece salir, sacar a pasear a las perras. Es un día cualquiera, uno como ayer y anteayer, pero me apetece la primavera.
Llevamos tanto esperando que llueva, poder despojarse de abrigos y bufandas. Subir alto, tan alto como la montaña ceda, sentir cada piedra bajo el pie, impregnarse con el hálito que la naturaleza nos ofrece, el olor a plantas silvestres, a tierra calada.
Las perras, olfateando todo aquello que se tercie, correteando de aquí para allá, siguen nuestro paso. Se nota que les encanta la sierra, sentirse libres y dichosas por los calmos senderos.
La Sierra de Mariola brinda tantos rincones maravillosos de tanta valiosa importancia, llena de magia, de belleza, de paz, de aromas, por algo fue declarado parque natural. Su flora es muy rica en variedades vegetales, con sus hierbas aromáticas se produce el conocido Herbero, bebida espirituosa a base de licor anisado.
El día transcurre y tranquilamente en casa leo un libro, el sol sigue luciendo y la temperatura baja. La primavera está muy cerca, ya se siente, se respira. Mientras, en la soledad del sofá soy víctima irremediable de la modorra, me dejo llevar.
25/1/12
Desesperanza gris
Son en estos momentos en los que no tengo nada que decir cuando más ganas tengo de escribir. Escribir por escribir, por poder leer mis pensamientos expuestos de alguna forma, porque me paso todo el tiempo pensando y no sé qué hacer con ellos.
Pienso que hay días en los que no tengo ganas de hacer nada. La desesperanza se apodera de mí y viene a visitarme la melancolía. Me siento inútil sin un propósito, me siento vacía sin saber que va a ser de mí. De mí y de todos nosotros. De este país de gilipollas.
Llevo ya dos años sin trabajar y casi se me ha olvidado qué se sentía al hacerlo. A nadie le gusta madrugar para ir al trabajo pero a nadie, menos todavía, le gusta no tener ingresos. Estamos desesperados por encontrar laburo, nos ofrecemos a lo que sea, ya no nos importa arrastrarnos para limpiar la mierda del suelo. Necesitamos la pasta y la necesitamos ya.
Mientras los ricos se hacen más ricos y pagan menos impuestos que los currantes, los políticos nos piden más esfuerzos pero ellos no se bajan el sueldo. La crisis la estamos pagando y sufriendo nosotros, nos siguen tomando el pelo y nos dejamos. Es triste. Es vergonzoso. Es desesperanzador.
Tengo la sierra enfrente, los días que me levanto así necesito caminar, mantener la mente ocupada, respirar el aire fresco y puro de la naturaleza acompañada de mi manada; dos perras y mi camarada de risas y sueños. Él hace más fácil que se me pase la impotencia, sin él sí que estaría completamente perdida y desengañada de todo.
Por suerte hoy no es uno de esos días, todavía luce el sol sobre la vila, es Miércoles y tengo ganas de ver nevar este fin de semana. Todo será mejor que estar sola en casa sin nadie con quién hablar.
30/12/11
27/12/11

18/12/11
10/12/11
Navidades veraniegas
Hace cuatro años por estas mismas fechas vivía en Montevideo. Fue mi primera Navidad veraniega y montar el arbolito y el belén con camisa de tirantes se me hacía raro. Fue toda una experiencia de esas que piensas si volverás a repetir algún día, al igual que me pregunto muchas veces si volveré a pisar el paisito.
En Montevideo hay dos noches en las que el cielo nocturno se ilumina en cada distrito, Nochebuena y Nochevieja. Los vecinos salen a sus calles con gran cantidad de fuegos artificiales y pasadas las doce se dedican a darle rienda suelta a la mecha. Es un soberbio espectáculo, palmeras de luces y truenos asomando en los tejados de cada barriada.
En ese tiempo la gente aprovecha las vacaciones para irse a la playa. Navidades en la playa, ¡qué curioso era! En los supermercados vendían lo mismo que venden en los supermercados de España; gran surtido de panettones, turrones (algunos importados de España, precisamente), polvorones, mantecados… Y con ese calor estival, ¿a quién le apetecía comerse un polvorón?
En realidad, yo soy muy reacia a esas fiestas pero me encantaron las Navidades en Montevideo. Son tan parecidas como distintas a las de aquí. Parecidas porque las tradiciones son las mismas a pesar de la época del año y distintas porque los uruguayos hacen que lo sean. Vivir allí durante cuatro meses me bastó para conocer un poco más a sus habitantes. Gente muy honrada y humilde, tranquila y gentil.
Cada vez que pienso en Uruguay, pienso en lo que aprendí de cada sitio en el que estuve, de cada persona con la que hablé, de la peculiaridad de las calles y la rambla con la puesta de sol llena de personas tomando mate. Pienso con nostalgia y ganas de volver alguna vez, de visitar aquellos lugares que dejé pendientes, y volver a degustar las deliciosas margaritas con dulce de leche.
24/11/11
"Gracias a ti...
9/11/11
Mi palabra de hoy...
10/10/11
El barranco y su tren

17/9/11

6/6/11
La noche de Nochebuena
14/4/11
Escala musical
Dó
nde estabas entonces? Cuando solitaria y tullida cabalgaba por áridos terrenos y la estaca, aun sujeta al corazón, desgastaba el aire que mi pecho apuraba.
Re
conozco que no quiero callar sentimientos, que este temor se detenga, se arrodille ante mí la esperanza. Y proponme perversiones, ilusiones, sorpresas de media tarde que me encantan. Pues tú y yo noctámbulos siempre sobre la cama, embriagados de ron añejo yaceremos hasta mañana.
Mi
afable compañero de carcajadas, mi noche y mi día, mi escalera al cielo, mi jardín y mi flor, mi poeta y las palabras, mi madre y mi padre; mi otro Yo. Perturbado ser de las montañas, que osas penetrar en mis entrañas estremeciendo mi cuero milímetro a milímetro. Acurrúcate conmigo y no te aísles nunca. No lo hagas.
Fa
ltarán eternamente horas en nuestros días. Pasarán constantemente lentas las ausencias. Este hambre voraz de ti que me descontrola, que me atrapa y me despierta. Ya no soy yo la que habla ni la que llora. Ya se abrieron al paso las compuertas. Ya no es más invierno en esta alcoba. Diré esta vez que sí. Psicodélicamente sí, tajantemente sin duda.
Sol
ía pensar que todo era un fracaso. Nacer para sufrir, para plañir una vez por semana. Deprimirse en las esquinas, escribir siempre de condenas. Percibir a la muerte y dialogar con ella. Solía pensar que nada importaba mi vida, que el amor no entraba en mis planes y faltarían siempre las caricias. Si, solía pensar y pienso que eso, excusa del ser humano para procrear, no existía, y yo engañada persistía.
La
mento tras otro, saltaba por los escollos. El precipicio era un abismo negro y no se veía final. A sabiendas del riesgo que corría, saltar y saltar en pie me mantenía. No desistas, continúa. Madre, tú siempre acogiste mi pena, agarraste mi mano y no hubo caída. Suerte o resistencia. Hoy es hoy y las ganas siguen latiendo estridentes.
Si
nceramente, siempre sinceramente. Completamente llena. Caminito de tierra, piedritas que fui tirando. Tú las encontraste un día y seguiste mi rastro. Allí donde se amontonan los tejados, donde callejean los gatos, donde el café se sirve hirviendo y conocen tus pasos.
6/4/11
Amor que libera

Ya no soy la niña amarga
que tenía un mar de llanto
y alta ortiga por el alma.
Ya no soy la niña enferma
que al oír risas lloraba;
ya salí del solitario
bosque que me acorralaba.
Ahora soy la niña verde,
porque floreció mi calma.
Ya no soy la loca triste,
ya no soy la niña blanca,
nuevo amor ha traspasado
con el nardo de su lanza
mi corazón, que ahora tiene
un nombre de menta y ámbar.
¡Ay cuánta sonrisa noto
que trepa por mis espaldas!
¡Qué brillo tienen mis ojos
-viudos de siete mil lágrimas-!
La vida me sabe a verso
y los besos a manzana.
-El monte arregla sus pinos,
por las rocas el mar baila-.
El amor danza en mi pecho.
¡Ya me quiere! ¡Ya me aguarda!
Ya no soy la loca triste,
que al oír risas gritaba;
ahora soy la niña dulce,
ya no soy mujer amarga.
17/3/11
m'estimes?
Desapareixeran els besos, les paraules i les mirades, aquelles mirades despistades. Ja no hi haurà més frec pell a pell. I tantes coses.
Pot ser que si. Pot ser m’estic enganyant. Els meus laments s’han assecat i no em dóna la gana plorar més. Vaig escollir aquest camí i no serà per molt temps, però es meu. I ara qué… ¿com fer com si res? ¿amics? ¿Què és això? ¿Perdre els besos, les paraules, les mirades?
D’acord, no seré egoísta. Està bé, actuaré com a tal, com si mai haguerem dormit junts fins a trobar-nos, com si mai m’hagueres dit “m’estimes?”. Et miraré solament com això, anul.lant aquestes ganes que queden de tu.

9/2/11
Nadie podrá con nosotros

29/1/11
Inquietudes
23/1/11
Cine de autor
Historias cinematográficas en las que el final nunca es el esperado. Nuestra historia pudo ser el mejor guión de cualquier película de autor. A veces tuve ganas de escribir sobre ella, pero nunca encontraba las palabras correctas. Quizás hoy tampoco las encuentre y todo esto termine en la papelera, no sé ¿Cómo empezar a contar lo que para mi no esta del todo claro?
Siempre tuve la impresión de que no eras real, que serías un producto imperfecto de mi imaginación. Y, ciertamente, creo que fue eso lo que me volvió loca. Todavía hoy dudo que seas tú y no una imagen proyectada por mis frustraciones e ilusiones. Una diapositiva de mis deseos mayor guardados, el prototipo de hombre que te deja caramelos en el camino y, de repente, se esconde tras un matorral para encontrarte perdida en la inmensidad del bosque. Perdida. Así me hallé cuando te fuiste.
Éramos tan jóvenes, contaríamos quince años por aquel entonces. No sé si fue casualidad o una causalidad del destino, pero llegaste a mi vida una noche de viernes de aquel año. Baja en defensas, con el corazón malherido, falta de cariño… no sé como me encontraste pero me sentí tuya en el primer momento en que te vi. Tus miradas escurridizas se clavaban en mi retina y de ningún modo pude sacarlas de ahí. La cerveza hizo el resto y me enamoré de ti.
Así fue. Llegaron los poemas, los sentimientos, el amor no correspondido… o que yo creía no corresponderse con el mío. Las lágrimas, la desesperanza, el desconsuelo de una adolescente que ha vuelto a caer en ese lazo del que luego nunca podemos escapar, hasta el día que la parca nos haga la visita. Lo que no sé bien es cómo perdí tu rastro. Un día desapareciste y no supe nada más de ti. Bye, bye my dear. Adieu, mon amour…
¿Cuántos fueron? Cinco años los que transcurrieron hasta que regresaste. Hasta que volviste a formar parte de mi vida. Cinco años en los que creí haberte olvidado, en los que cada uno tuvo sus historias y creímos habernos olvidado. No fue real. No fue cierto. Jamás me había podido olvidar de ti. ¿Cómo? A este tipo de amores nunca se les llega a olvidar. Y te juro que en absoluto podría haber tan sólo imaginado lo que después iba a suceder.
Quisiste demostrarme que las ganas son capaces de guardarse en un rincón de nuestro cuerpo y mantenerse vivas con el paso de los años. Que si uno quiere y pretende algo firmemente, es capaz de conservarlo cálidamente durante el tiempo que fuese necesario. Y que si esto nunca hubiera ocurrido, probablemente hubieran seguido ahí escondidas esas marcas.
¿Realmente fui tuya? ¿O me sentí tuya? ¿Fuiste mío o me pareció? Me lo pregunté en aquel entonces pero desistí de cuestionarme más inútilmente. A ti nunca había que preguntarte nada, tú eres un ave solitaria, siempre sumergido en el inframundo. Y te volví a perder. Con la más bonita e insólita de las despedidas. De esta manera desapareciste de nuevo de mis días, de mis sueños, de mis manos, pero nunca y jamás de mi recuerdo.
Tiempo de silencio, años de incertidumbre, de idas y venidas. Te encontré en dónde temía volver a encontrarte. Pero ya nada era lo mismo, las cosas habían cambiado. O eso creía yo. Nunca supe por donde cogerte, nunca supe como hablar contigo, como expresarme, por no asustarte y volver a extraviarte. Pero no brotaban las palabras entre nosotros. El abismo era más pequeño incluso que nuestras conversaciones, que ni siquiera existían. Y sin más te me escabulles nuevamente. Qué manera de enloquecerme, de herirme, de no saber lo que querías, de no demostrarme nada de lo que un día dijiste. Pues bien, ahí te quedas, donde tú elijas quedarte. En tu sitio, en tu guarida, protegiéndote de mi y de todos. No iba a ser yo la que te suplicara. Querías borrarme de tú vida o intentarlo y no lo conseguías.
Y mira como serán las cosas para que posteriormente a tus ausencias vuelva a toparme contigo otra noche de viernes. Quizá a la misma hora aunque no en el mismo sitio. Y resulte ese pedazo de mí siendo tuyo, como siempre lo ha sido.
18/1/11
No queremos ser como los demás
Disconforme con la sociedad, con la mentalidad genérica que nos rodea.
Cada persona es un mundo y aunque muchos parezcan reproducciones idénticas de otros, siempre hay cosas que nos hacen únicos. Yo realmente no se que es estar cuerdo o estar loco. Creo que todos tenemos nuestro punto demente en algunos aspectos, unos más que otros.
Los que somos meditativos, imaginativos, que a veces se nos va la mollera volando a otros sitios y nos dejamos llevar, acostumbramos a considerar asuntos como estos. Nos hacemos miles de preguntas, nos cuestionamos por qué nos sentimos opuestos a los demás, si es que seremos especiales o es que el resto del mundo esta desequilibrado. Como si al no querer ser como el rebaño fuéramos bichos raros o es que algo nos falla.
Yo prefiero hallarme así, a advertir que hago exactamente lo que todos, como una máquina programada, sin eximir mis instintos, mis ganas, mis sueños, mis ideas... no estar cortado por un mismo patrón, ser uno mismo, prescindir de modas pasajeras, sociedades absurdas o típicos tópicos.
Y sobretodo, no abdicar nunca a tus principios.
10/1/11
Verbo sentir

18/12/10
Un sol
Mi corazón es como un dios sin lengua,
mudo se está a la espera del milagro,
he amado mucho, todo amor fue magro,
que todo amor lo conocí con mengua.
He amado hasta llorar, hasta morirme.
Amé hasta odiar, amé hasta la locura,
pero yo espero algún amor-natura
capaz de renovarme y redimirme.
Amor que fructifique mi desierto
y me haga brotar ramas sensitivas,
soy una selva de raíces vivas,
sólo el follaje suele estarse muerto.
¿En dónde está quien mi deseo alienta?
¿Me empobreció a sus ojos el ramaje?
Vulgar estorbo, pálido follaje
distinto al tronco fiel que lo alimenta.
¿En dónde está el espíritu sombrío
de cuya opacidad brote la llama?
Ah, si mis mundos con su amor inflama
yo seré incontenible como un río.
¿En dónde está el que con su amor me envuelva?
Ha de traer su gran verdad sabida...
Hielo y más hielo recogí en la vida:
Yo necesito un sol que me disuelva.
A. Storni





