"Y,entonces, Alejandro Alekhine se dio cuenta de que aquel fuego que el siempre habia visto en los ojos de su discipulo era amor.
Y, entonces, Alejandro Alekhine lo compredio todo y supo que perderia aquella partida.
No obstante, el gran maestro Alejandro Alekhine, que no podia hablar con el durante los recesos, se acerco a su discipulo ante la atenta mirada del juez y, abriendo su bolsa, saco de ella un pequeño objeto de forma cubica envuelto en papel con grasa y, tal como el mismo hacia en los recesos de sus grandes partidas, se lo dio a comer. Adrian Troadec reconocio en seguida que se trataba de un
bonbon au chocolat, un confite de chocolate que solo se podia conseguir en Ginebra o Paris. Le quito la envoltura y, sin comprender nada pero confiado plenamente en su maestro, se lo comio.
Era el año 1927 y Adrian Troadec tenia 23 años. Fue entonces cuando por primera vez en su vida probo el sabor del chocolate."
